DIARIO DE UNA VENEZUELA
EXHAUSTA.
Hoy,
me desperté acariciando otro de mis hermosos amaneceres, irradiando luz desde
la espalda de Bolívar hacia la frente del lago de Maracaibo, soplando brisita
fría por toda la cordillera de los andes, y dándole calor desde mis entrañas a
mis llaneros como de costumbre…
Estos días he estado muy preocupada, como se
preocupa una madre cuando sus hijos están en discordia, y parecen no entender
la hermandad que los une, a pesar de lo diferente que puedan sentir. Quisiera
que me prestaran atención. Y observaran lo importante que es para mí verlos
unidos.
Los
he visto dividir los colores de mi vestido favorito, como si ya el amarillo, azul
y rojo no fueran la misma prenda. ¿Y que hay de mis 8 estrellas? Están tan
ocupados en juzgarse unos a otros que no han salido a verlas por las noches en
el cielo que no dejo de ofrecerles.
Escucho
gritos, maltratos, ofensas, mentiras y burlas, veo irrespeto, ya casi no los
escucho reírse ni disfrutar las arepas y el café caliente que les ofrezco en la
mañana sin hablar de las diferencias, He visto como se disgustan y dejan de
decirse esas frases que tanto me gustan: Mi hermano, mi pana, primo, compadre…
Sinceramente
me da dolor de cabeza tanto ruido en la calle, y no saben como me molestan esas
pancartas y papeles arrugados y sucios de los que están llenando mis rincones. Preferiría
cartas de amor pero mis hijos están ocupados con política.
Ruego
que me amen, que salgan a ver lo bonita que me pongo a diario en las mañanas, y
el crepúsculo hermoso que dejo al atardecer en Lara, vengan a bañarse en las
playas como siempre, y les tejeré los mejores abrigos para que vayan a los
andes, sueñen en la noche con mi
impetuoso salto ángel, y los reto a caminar en la gran sabana, y a ver la
majestuosidad del auyantepui, no se olviden del llano recio, y de subir el Ávila,
sigan amándome y conociéndome, cuidándome siempre…
Tienen que escuchar como rockea mi orquesta
sinfónica Simón Bolívar y apoyar con todo a nuestros artistas nacionales, ver a
nuestros atletas guerrear en donde se paren, y apreciar a los artistas que he
dado a luz…
Comerse
un pabellón, una reina pepiada, una pizca andina, un patacón, una cachapa, una
empanada, un sancocho, y que llegue diciembre rápido con mis hallacas…
Una
última cosita les pido: Sigan siendo hermanos, panas, compadres, socios,
aprendan a aceptarse y quererse por sobretodo y aplaudan como nunca a NUESTRA
VINOTINTO.
Estaba
tan exhausta cuando empecé a escribir, desesperada porque no me escuchan, no me
miran, porque ustedes, mis hijos están compitiendo entre ustedes mismos cada
uno por su lado, pero al recordar todo lo bello que les ofrezco y el orgullo
que ustedes me han causado, a mi su patria, con su humor y carisma, por ser tan
apasionados, enamorados y chéveres, vuelvo a creer en ustedes que me hacen ser
quien soy.
Finalmente
sé que se preocupan por mi futuro que es también el suyo, se que todos quieren
tomar la mejor decisión por mí, quieren verme libre, sana, hermosa y soberana,
y la primera medicina que necesito tomar se llama unión. No me ignoren, no me ensucien, y sobretodo no
se dividan, porque si ustedes se maltratan y se separan yo no seguiré siendo la
misma, y voy a acabar muy enferma, triste, vacía, y toda la lucha de unión y La
Gloria del bravo pueblo no será más que una hoja rota en mi historia.
Pidan
sabiduría desde el empíreo a Dios “El supremo autor” que los ayude a tomar la
mejor decisión para todos nosotros, estaremos bien porque somos fuertes, pero
solo “la fuerza es la unión”.
Con amor….
VENEZUELA
Por: Anita Chávez
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